El manga nace de la combinación de dos tradiciones: La del arte gráfico japonés, producto de una larga evolución a partir del siglo XI, y la de la historieta occidental, afianzada en el siglo XIX. Sólo cristalizaría con los rasgos que hoy conocemos tras la Segunda Guerra Mundial y la labor pionera de Osamu Tezuka.
[editar]La tradición gráfica japonesa
Las primeras características del manga pueden encontrarse en el Chōjugiga (dibujos satíricos de animales), atribuidos a Toba no Sōjō (siglos XI-XII), del que apenas se conservan actualmente unos escasos ejemplares en blanco y negro.
Durante el período Edo, el ukiyo-e se desarrolló con vigor, y produjo las primeras narraciones remotamente comparables a los géneros actuales del manga, que van de la historia y el erotismo a la comedia y la crítica.Hokusai, una de sus figuras, implantaría el uso del vocablo manga en uno de sus libros, Hokusai Manga, recopilado a lo largo del siglo XIX. Otros dibujantes, como Gyonai Kawanabe, se destacaron también en este período artístico
Toba no Sōjō
- Este artículo está titulado de acuerdo a la onomástica japonesa, en que el apellido precede al nombre.
Toba no Sōjō (1053-1140) fue un sacerdote budista y dibujante japonés que vivió toda su vida en Kioto. Ejerció como alto dignatario de la secta Tendai. Célebre por sus dibujos de caricaturas animales llamados Chōjugiga, que actualmente son considerados como el ancestro directo del manga (cómic) japonés.
[editar]Con la escuela Tosa
Toba no Sōjō figuró entre los precursores de la escuela Yamato-e de pintura japonesa, pero hay que atribuirle además la autoría de un curiosísimo rollo de animales, así como el inicio de la escuela que en el siglo XIII tomará el nombre de Escuela Tosa, a causa de un descendiente de la vieja familia de los Fujiwara, Fujiwara no Nobuzane (1168-1256), quien, siendo gobernador de Tosa, se dedicó brillantemente a la pintura.
El estilo Tosa es un estilo puro y se caracteriza por la síntesis del carácter con la delicadeza. Los rótulos, iniciados por Toba Sōjō, acostumbraban contener el Sutra junto a descripciones conmemorativas de las fundaciones de templos, que reciben el nombre de Engi-Emakimono.
Entre estos Engi-emaki destaca desde luego el de Shigisan de Toba Sōjō, basado en los cuentos del Uji-shui-monogatari y el shintoísta de Kitano-tenjin pintado por Fujiwara no Nobuzane.
El animalismo, que hace su aparición gracias a Toba Sōjō, continúa en el pincel de Kawo, el autor de una graciosa visión de búfalos bañándose, en la cual es de notar algo muy característico del arte japonés, en oposición a lo que suele ocurrir en el de Occidente: la ausencia de horizonte, por una curiosa manera aérea de ver fragmentariamente.
Chōjugiga
Chōjū-jinbutsu-giga (鳥獣人物戯画? lit. "Caricaturas de animales antropomorfos") o Chōjū-giga (鳥獣戯画? lit. "Caricaturas de animales") es una crítica satírica japonesa en forma de caricatura dibujado a mediados del siglo XIII sobre la sociedad en ese tiempo. Se trata de cuatro emakis, papel de seda enrollos (algunos de los cuales llegan a medir hasta 25 metros), pintados con pinceles en los cuales se muestra animales antropomorfos realizando actividades propias de personas, además de mostrar a sacerdotes entregados a peleas de gallos o a las apuestas. Entre esto último encierra temas desde demoníacos hasta escatológicos. Los rollos pertenecen al templo budista Kōzan-ji de Kioto.












